Lavyrle Spencer es una de mis escritoras románticas favoritas. Una novela suya en particular “Mañana de gloria” es de los libros que más veces he leído.  De esa clase de lecturas que te cautivan, llena de personajes vívidos, de situaciones bien planteadas, ambientada en la segunda guerra mundial, con una trama que simplemente atrapan.  Alguna vez cometí la estupidez de prestar ese libro y jamás me fue devuelto :-(

Durante años lo busqué en todas las librerías y en internet sin éxito, hasta que hace un par de años uno de los chicos, que sabía de mi búsqueda, me sorprendió tremendamente al obsequiármelo en mi cumpleaños ¿Cómo lo consiguió? aún no me devela ese secreto. Pero me hizo inmensamente feliz volver a tenerlo y releerlo una y otra vez.

Y la novela que dá título a mi post: “Los dulces años”, está ambientada en la primera guerra mundial, a principios del siglo pasado, en el campo norteamericano. Donde una joven, optimista y alegre maestra recién graduada llega a una pequeña comunidad rural, y se hospeda en la casa de un viudo, agricultor de mediana edad, amargado y enojón, con un hijo casi de la edad de ella. La trama nos narra los problemas de ella para adaptarse a una vida simple y sencilla, sin las comodidades a las que estaba acostumbrada; el aprender las costumbres de una enorme, unida y cariñosa familia de inmigrantes noruegos, el evitar que el hijo de la familia se enamore de ella y descubrir que está enamorada del padre. Sus esfuerzos para ganarse el cariño y respeto de la comunidad… y luchar contra adversidades de todo tipo hasta lograr el amor de su héroe…   bellísima novela, muy al estilo Lavyrle, la releí ayer y créanme, me hizo llorar, reír, emocionarme, enojarme… ¡qué bien sabe jugar con los sentimientos esa mujer! :-D

¿Les interesa? ;-) La tengo en versión digital, y solo hay 2 condiciones para recibirla: 1. Ser lectora REGISTRADA en el blog antes de este post, y 2. Ya saben, lo de siempre: mandarme un mail diciendo “Yo” ;-)