Pues nada, que he querido postear con el mismo ritmo de siempre y nadamás que no he podido, espero que entiendan ;-) la familia es lo primero :-D

A pesar de la intensa lluvia nos animamos a salir, y se nos ocurrió ir a la Cervecería Cuauhtemoc-Moctezuma, donde está el salón de la fama y el museo del beisbol (para estar bajo techo y no mojarnos tanto)… y la sorpresa nos la llevamos nosotros, porque ignorábamos totalmente que, hace muchos años, el papá de mi concuño fue beisbolista profesional y ¡Jugó para el Águila Veracruz y para los Diablos Rojos de México! :shock: Así que sin planearlo y por pura casualidad, le dimos a mi concuño en “su mero mole” :-D y feliz de la vida recorrió todo, metiéndose de lleno en los recuerdos y enseñándonos nombres de personajes y objetos mientras nos hacía comentarios comentarios como “ese jugó en la misma época que mi papá”, “mira ese estuvo en el mismo equipo” y cosas por el estilo :-)

Ahí, además del “Salón de la Fama” donde están las placas conmemorativas de todos y cada uno de los jugadores que han tenido el honor de ser elegidos para ingresar, están miles de objetos pertenecientes a grandes jugadores, equipos, uniformes, bates, pelotas, trofeos, guantes, todo debidamente explicado, tanto con tarjetas junto a cada objeto como con pantallas interactivas con muchísima información a disposición del visitante.

También se puede ver el proceso completo de la fabricación de un bat, un guante, o una pelota.

Tiene un área de entretenimiento, donde se puede practicar bateo o lanzamiento, juegos interactivos para niños, y unos espejos mecánicos que se van distorsionando arrancando carcajadas de quienes se reflejan en ellos :lol:

Al terminar el recorrido pasamos a la tienda a comprar algunos souvenirs que ellos quisieron llevar a su familia.

La idea era también hacer el tour para ver el proceso de fabricación de la cerveza, pero nos dijeron que estaban cancelados momentáneamente por el mal clima :-( pero me dieron un folleto y un número telefónico para que llamáramos para hacer una cita en cuanto el tiempo lo permitiera. Pero en el jardín, como todos los días, (a pesar del diluvio) estaba habilitado el kiosko donde ofrecen a los visitantes una bebida; mientras Alf y su cuñado disfrutaron una cerveza, su hermana y yo bebimos un jugo.

Todo el personal, desde los vigilantes, las recepcionistas, la señora encargada de los baños, las chicas de la tienda de regalos, y los guías, son amabilísimos y super atentos, ¿y saben qué es lo mejor de todo? ¡¡¡qué es gratis!!! :-D

Se los recomiendo muchísimo, aunque no sean fanáticos de “El rey de los deportes” les aseguro que, además de ser un lugar familiar, con entretenimiento para todas las edades, se lo van a pasar fenomenal