A mi papá le encantaban estas cebollas curtidas, acompañando un plato de frijoles recién hechos, queso fresco y totopos :-D Así que cada que era temporada de cebolla morada mamá hacía una buena cantidad. Y como son tan fáciles de preparar, pues cada que las veo en el supermercado las compro y las pongo a curtir porque, afortunadamente, a Alf también le gustan mucho :-)

La receta no tiene ninguna complicación, necesitan un recipiente grande, con tapa, de vidrio o plástico. Cebollas moradas enteras, zanahorias, y chiles xalapeños. La cantidad se las dejo a su criterio, porque hay gente que preferirá más picante que cebollas, o más zanahorias que chiles… depende del gusto de cada quién, sólo tomen en cuenta que quepan en el bote en el que las van a preparar ;-)

El resto de los ingredientes son: aproximadamente litro y medio de vinagre de frutas (de ese que se consigue en cualquier “tiendita de la esquina”), un puñito de especias (granos de pimienta, hojas de laurel, orégano seco, romero, etc., una cucharada de sal y unos 200 ml de aceite de oliva.

Pongan las especias y la sal en el bote, rebanen las zanahorias y pónganlas en el fondo del bote (yo las corto en diagonal, gruesas, de aproximadamente 1 cm de espesor), luego hagan un corte a lo largo de los chiles, sin separarlos de la base, y a las cebollas limpias háganles un corte en forma de cruz en la parte de abajo que llegue casi a la mitad de la cebolla. Metan todo al bote y añadan el vinagre hasta cubrir totalmente, y al final, añadan el aceite. Este último es muy importante porque forma una especie de nata protectora que evita que las verduras se descompongan o se llenen de lama ;-)

Tapen bien el bote y déjenlo reposar 3 días… luego de ese tiempo obtendrán esto:

Y créanme, son un riquísimo complemento para la carnita asada del fin de semana ;-)

Ojalá lo intenten en casa