Como seguramente ya se enteraron por las noticias, ayer cayó un temporal en Monterrey y la zona conurbada, que dejó, por desgracia, además de inundaciones y daños, algunos muertos :-(

La situación estuvo muy fea, se inundaron avenidas importantes y las imágenes que se veían en los canales locales, (que interrumpieron su programación habitual para cubrir la tragedia, eran impactantes): Los autos estaban prácticamente cubiertos de agua y la gente estaba nadando hacia las partes altas tratando de ponerse a salvo. Y poco a poco se iba sabiendo de casas a las que se había metido el agua en algunas colonias, cuyos dueños habían perdido todo, y lo peor: de personas que habían sido arrastradas por la corriente y habían muerto :-( o de gente que había fallecido electrocutada…

Fue sin duda, una tarde angustiante para muchos. Yo estaba preocupada porque uno de mis hijos estaba en pleno centro de Monterrey, trabajando, y San Nicolás de los Garza -donde vivimos-, fue muy afectado por el temporal: se desbordó el canal del Topo Chico y se cerraron muchas avenidas que son acceso a esta zona, pues estaban cubiertas de agua. Toda la tarde estuve tratando de comunicarme con él a su celular, pero supongo que los sistemas estaban saturados, porque no lo logré, hasta iniciada la noche y me dijo que estaba bien, que ya venía en camino. Como Alf está de viaje tomando un curso, le mandé un mensaje diciéndole que había problemas en la ciudad, pero que nosotros gracias a Dios estábamos bien.

Salí cuando cedió un poco el diluvio a observar los daños en mi colonia, y comprobé que prácticamente vivo en una isla: aunque mi calle no se inunda (gracias a Dios) todas las avenidas que la rodean sí se llenan de agua e imposibilitan el paso.

Mientras caminaba de regreso, noté que no estaba en su lugar el auto de mi amiga Lulú, la mamá de Miri, esa bebé de la que tanto hablo y que adoro, y pensé “¿Se atrevió esta mujer a salir con semejante clima?” 8O Me quedé un poco preocupada, pero traté de calmarme pensando que quizá se quedó en la casa de su mamá o algo así, y regresé a la casa con la intención de llamarla más tarde, para ver que estuvieran bien.

Un poco más tarde me llamó Alf, preocupado porque estaba viendo las noticias de lo que estaba pasando Monterrey y quería saber cómo estábamos. Conversamos un rato, lo tranquilicé, le dije que ya le había mandado mensajes a nuestro hijo diciéndole por dónde NO pasar para evitar las inundaciones, y que en cuanto llegara a casa yo le volvía a llamar para avisarle que estaba bien. Colgué el teléfono y salí de nuevo a ver si ya había regresado mi amiga Lulú….

Me asusté terriblemente al ver a todos los vecinos y mucha más gente desconocida amontonados, cubriéndose con paraguas, impermeables y hasta toallas, rodeando el auto de mi amiga, imaginé lo peor; corrí a ver qué pasaba… ¡El auto se había cerrado y la bebé se había quedado atrapada dentro! 8O Ya estaba incluso un cerrajero tratando de abrirlo y nada, estaban varios vecinos por todas las ventanillas metiendo palancas, alambres… lo que fuera tratando de abrir el auto, y la pobre niña llorando toda asustada.

Regresé corriendo a casa a llamar a mi otro hijo diciéndole lo que pasaba, salió rápido conmigo a ver en qué podía ayudar, y como nadie podía aún abrir el auto, ambos dijimos que mejor se rompiera una ventanilla, total, las cuestiones materiales son lo de menos en estos casos ¿no? Todos decían que no, que los vidrios podían caer hacia la niña y lastimarla. La angustia de todos ya llegaba al límite, porque la niña ya tenía casi media hora encerrada y lloraba a todo pulmón. Me acordé que mi hijo guarda varios rollos de papel adhesivo (de cuando iba a la secundaria y había que forrar los libros) y le pedí que trajera un poco. Corrió por él, le quité, con una toalla de no se quién, toda el agua a la ventanilla más alejada de la niña y pegué el papel en todo el cristal para que los vidrios se quedaran en él y volaran lo menos posible. Un vecino tomó un mazo y dió el golpe…

Sí volaron algunos fragmentos, pero la mayoría se quedaron en el plástico, mismo que quité y me llevé al bote de basura más cercano. Cuando regresé, ya habían abierto el auto y sacado a la niña y todos respiraban aliviados. La mamá corrió a meterse a su casa con la pequeña en sus brazos, supongo que el instinto de protección, fui detrás de ella para calmarlas a ambas y Miri enseguida me tendió los brazos. Así que la cargué en lo que su mamá regresaba a agradecer a todos y tratar de arreglar el desastre. La mayoría de los vecinos se retiraron y algunos pocos se quedaron a recoger vidrios y pegar bolsas de plástico en la ventanilla rota, por aquello de la lluvia. Como la bebé no se calmaba del todo, me la traje a casa un rato, a jugar con los cachorritos, cosa que le encanta. Y mi hijo tomó la aspiradora y se fué a ayudar a la mamá a limpiar el auto….

Una hora después…. Mirandita corría jugando y riéndose por todos lados (Bendito el poder de sanación interna que tiene un infante)  :roll:   Y empezamos a hacer bromas con la mamá y a relajarnos un poco despues del susto tan grande que nos llevamos….

Fueron en definitiva, una tarde y una noche muuuy estresantes  :roll:   ¡Gracias a Dios que ya es otro día!