Una trata de ser optimista, y busca encontrar, aún en las situaciones más difíciles, algo bueno, algo amable. Lo que está pasando, no sólo en Nuevo León, sino en todo el país, cada vez me cuesta más trabajo NO digo que ignorarlo, porque no me ciego ante las circunstancias que nos rodean, sino que me cuesta trabajo evitar que me afecte, me asuste o me deprima.

Hace un momento, mientras veía por televisión los funerales del conorel y sus escoltas, asesinados hace un par de días en García, N.L., ver el dolor de sus familiares, la impotencia y el coraje con que hacían sus reclamos… acabó por deprimirme terriblemente.

No sabe uno ya ni qué decir, ni qué pedir, ni qué pensar de todo esto… ¿¿¿Hasta cuándo??? :-(