Hablando del pasado día internacional de las mujeres, esta historia (que quizá nos refleje un poquito a todas) es real, le pasó “al primo de un amigo” (¡Saludos Inge!) :lol: y anoche que me la contaron me tenían muerta de la risa…

Resulta que Juan (nombre inventado, por supuesto) tiene 2 hijas pequeñas, la menor tiene más o menos 4 añitos. Una tarde, el papá estaba ayudando a las niñas a hacer la tarea, y una de las actividades de la pequeñita, era pegar estrellitas en el cuaderno para ilustrar ejercicios matemáticos. Él sugería recortar estrellas de papel, y la niña le dijo que por qué no mejor compraban estrellitas adhesivas (como las que ponen las maestras en la frente), el señor estuvo de acuerdo y la niña mayor les dijo que los acompañaba, que ella ya había terminado de hacer la tarea. Van hacia la camioneta familiar, y la pequeñita toma una sillita de madera para colocarla sobre el asiento del vehículo, el señor le dice que no, que es peligroso, que se puede caer, que daña la tapicería, bla bla bla… y empiezan a discutir porque la niña se quejaba que, como está pequeña, no puede ver nada por las ventanillas.

Total, que para llevar la fiesta en paz, y como el tramo que iban a recorrer era muy corto, le permite hacerlo, llegan, compran las estrellitas, y para regresar, el señor le dice que ya no se suba a la sillita, que el camino de regreso es exactamente igual y va a ver lo mismo, y que no quiere que le pase nada malo.

La niña empieza a discutir con el papá, los 2 empiezan a soltar argumentos, se empieza a hacer el drama, hasta que el pobre hombre, ya harto, le dice que haga lo que quiera, que se suba a su silla. A lo que la niña le responde:

-Aaaaaah!! ¿¿Entonces quieres que me caiga?? :evil:

Como dijo una lectora hace poco en este blog: “A las mujeres no hay que entendernos… ¡hay que querernos!” ;-)

:lol:

Disfruten su puente :-)