Hace algunos días me encontré por ahí con esta palabrota, y vaya que me hizo mucho ruido el conocerla, ya que se trata de uno de los grandes problemas que vivimos muchos mexicanos, y no solo los mexicanos, sino el genero humano en general.

Pero vamos por partes, primero lo primero, que carambas significa. Procrastinación

Procrastinar es evitar realizar una Acción importante, la cual sustituyes por otra menos relevante, en palabras mas claras, tienes muy claro que quieres hacer una actividad importante en este momento y, sin embargo, no la haces, la pospones y en su lugar realizas otra distinta, generalmente menos relevante.

Podemos decir que la procrastinación es problema de actitud, sin embargo, también se pude llegar a presentar como un asunto psicológico bastante complejo, esto último porque en realidad se trata de un conflicto interno en nuestra mente, que provoca una disminución de tu productividad y, simultáneamente, reduce tu sensación de auto-estima.

Se dice que procrastinas cuando en ves de hacer lo que debes hacer, que le diste prioridad a algo importante, acabas haciendo otra cosa menos relevante y te dices “ya la haré mañana”. Y ese “mañana” se alarga a otros “mañanas” y esto no precisamente significa que en realidad seas perezoso, despreocupado, indolente u holgazán.

Algunos estudios realizados sobre el tema muestran que la procrastinación no está relacionada con la inteligencia, el tipo de ocupación, ni el sexo y que (afortunadamente) disminuye con la edad.

La procrastinación se origina cuando te enfrentas a una Acción o Tarea que consideras demasiado grande, difícil o aburrida. También se presenta en las personas que no poseen un grado suficiente de auto-confianza y sienten miedo al fracaso o al éxito. Igualmente los perfeccionistas, que siempre encuentran nuevas Acciones para “perfeccionar” su proyecto y así consiguen posponer su entrega o lanzamiento. Otros experimentan diferentes perspectivas entre su “tiempo psicológico” (interior) y el tiempo de reloj (exterior). Personas que se hablan así mismas con los tan frecuentes “tengoqués” y “debodés.

También resulta paradójico cómo algunos evidentes y notables progresos tecnológicos, como el internet, están contribuyendo al incremento de este hábito. Dicho de otra forma, herramientas capaces de incrementar exponencialmente tu productividad, son las causantes de la merma notable de la misma, debido a su uso incorrecto.

La procrastinación es un gran problema invisible, grande porque afecta a una gran parte de la población y de manera crónica a uno de cada cuatro adultos – y ¡siete de cada diez universitarios! – y provoca cuantiosos daños económicos (mermas de productividad y retrasos de desarrollo) y de bienestar (autoestima, culpa, estrés, etc.).

Es invisible porque aparece como transparente a la percepción de las personas. La transparencia se refuerza al desconocer que puede ser solucionada o reducida.

¿Por qué sucede eso? El proceso de procrastinación es muy complejo y, además, existen muchos tipos y con diferentes intensidades. Por tanto no hay recetas simples. Pero sí conviene que sepas que la procrastinación es gestionable. Puedes reducirla significativamente, sobre todo cuando la reconoces y la enfrentas concientemente.

Hung Chow llama a su trabajo y dice:

-Hey, jefe yo no va a trabajar hoy, yo realmente enfermo, cabeza duele, estómago duele y piernas duelen también, yo no va a trabajar.

El jefe dice:

-Tú sabes Hung Chow, yo realmente te necesito que vengas a trabajar el día de hoy. Te voy a recomendar algo, cuando yo me siento así de mal, voy a mi casa y le digo a mi mujer que me siento mal y que quiero tener sexo con ella. Entonces lo hacemos y después de eso, realmente me siento mejor y voy a trabajar. Inténtalo.

Dos horas más tarde Hung Chow llama nuevamente:

-Jefe, yo haciendo lo que tú dices y me siento muy bien. Iré pronto al trabajo. A propósito jefe que bonita casa tienes!!!!!

Casi todos nosotros procrastinamos alguna vez en determinados ámbitos de nuestra vida. Es casi seguro que tú has tenido esta experiencia, pero animo, hay que enfrentarla y salir adelante con nuestras verdaderas prioridades.