El fin de semana Alf me pidió que lo acompañara a cierto hotel a recoger a un colega que estaba de visita en la ciudad, para llevarlo a pasear y conocer lugares de interés.

El día se desarrolló normal, entre paseos, comida, charla y comentarios sobre cuánto tiempo teníamos viviendo ya en Monterrey, que si había sido muy difícil el cambio, y también sobre las distintas expresiones y acentos a la hora de hablar….   En ese punto, nos dijo muy apenado que de entrada pensó que Alf se había divorciado de su esposa jarocha y casado con una regia :lol: porque según él tengo el acento muuuy marcado. :lol:

Y se me hizo curioso, porque cuando voy a Veracruz, la familia me comenta que hablo muy norteño. Y acá en Monterrey quien me escucha dice que hablo “chistoso” y la mayoría me pregunta que de donde soy, que tengo acento de Centro América. Un día me van a acabar deportando quién sabe a dónde :-(

Pero esa charla me dejó pensando y en estos días me he estado poniendo atención a mi forma de hablar… y efectivamente, ya no digo refresco, sino soda, no pido que me cambien billetes por monedas, sino que pido que me los “ferien”. :lol:   A la camioneta de mi amiga le digo “troka”, y de vez en cuando se me sale el clásico “ah que noooo” con el acento de acá :lol:

Si, definitivamente ya estoy como el título de una pelícua de “La India María“: Ni de aquí ni de allá…. :?